viernes, 17 de febrero de 2017

Wilhelm Gwinner: "Schopenhauer desde el trato personal"

La editorial madrileña Hermida Editores publica una primicia para los admiradores del filósofo alemán Arthur Schopenhauer. Nada menos que la primera semblanza biográfica que apareció sobre él, que lleva por título Schopenhauer presentado desde el trato personal. Su autor fue el jurista Wilhelm Gwinner (1825-1917), francfortés interesado en las humanidades, aunque no especialmente en la filosofía de Schopenhauer, pues congeniaba mal con el ateísmo manifiesto del filósofo pesimista.  

Schopenhauer desde el trato personal

El joven Wilhelm Gwinner contaba veintisiete años de edad cuando visitó por primera vez a Schopenhauer, en Fráncfort. Se presentó ante él como un joven abogado que sentía admiración por la filosofía y las humanidades en general. Gwinner tenía veleidades literarias, estaba muy interesado por Goethe y sabía que Schopenhauer lo había conocido. De ahí también en parte que deseara trabar amistad con el filósofo en busca de que le contara sus recuerdos del autor de FaustoEnseguida congeniaron, pues Gwinner, ávido de aprender del anciano sabio, se dejó seducir por su conversación. Este encuentro se relata profusamente en el volumen Conversaciones con Arthur Schopenhauer (ed. Acantilado).

Breve semblanza de Wilhelm Gwinner

Wilhelm Gwinner joven
Wilhelm von Gwinner (1825-1917, Fráncfort del Meno) descendía de una respetada familia de juristas; estudió leyes y con sólo 22 años se doctoró en derecho. Cursó además estudios de teología y filosofía. Fue juez del Tribunal Supremo de su ciudad natal y en su vejez obtuvo el título de Consejero Privado y el derecho a ostentar el “von” en su apellido. Erudito por naturaleza, aparte de desempeñar sus tareas profesionales, se consagró a las “ciencias del espíritu”, principalmente a la filosofía y la mística. De joven tuvo veleidades de escritor y publicó una novela: Diana y Endimión, influida por Goethe, a quien admiraba mucho. Durante años trabajó en un ambicioso ensayo sobre el Fausto, que nunca publicó [Se publicó de manera póstuma y hoy puede encontrarse en facsímil: ]. Al fallecer, dejó cantidad de manuscritos inéditos con la orden de que no fueran publicados hasta treinta años después, pero las bombas de la Segunda Guerra Mundial los destruyeron.
 Su amor por la filosofía y por Goethe lo animó a conocer al viejo Schopenhauer, 37 años mayor que él. Poco antes de morir, Schopenhauer lo nombró su albacea y dejó a su cargo el cuidado para la posteridad de su biblioteca y sus manuscritos. En 1862, Gwinner publicó Arthur Schopenhauer presentado desde el trato personal [Arthur Schopenhauer aus persönlichem Umgange dargestellt]. La obra tuvo un enorme éxito a la par que causó una agria polémica entre los amigos del filósofo, que acusaron a Gwinner de plagiar un manuscrito autobiográfico e inédito de Schopenhauer y de haberlo destruido después [el filósofo italiano Franco Volpi intentó reconstruir este misterioso manuscrito autobiográfico, y lo editó con el título de El arte de conocerse a sí mismo]. La biografía firmada por Gwinner tuvo varias reediciones; en 1878 la reescribió entera y la publicó con un nuevo título:  Schopenhauer's Leben [Vida de Schopenhauer]. En 1910 volvió a ampliarla en una nueva edición. Charlotte von Gwinner, nieta del autor, recuperó la edición original y a editó de nuevo en 1922 y 1963.  [Más información sobre las biografías de Schopenhauer].



La biografía de Schopenhauer

Schopenhauerpresentado desde el trato personal, la biografía del gran Arthur Schopenhauer (1788-1860) que el jurista Wilhelm Gwinner publicó en 1862, fue la primera con la que contó el público para conocer la vida y la personalidad del autor de libros tan fascinantes como El mundo como voluntad y representación y Parerga y paralipómena, verdaderos superventas filosóficos de la época.
Wilhelm von Gwinner anciano
Si bien Gwinner no se contó entre los seguidores más acérrimos de las teorías irracionalistas y ateas del denominado “Buda de Fráncfort” y se inclinó más por sus aspectos metafícos y místicos, conoció muy bien la personalidad de Schopenhauer, pues éste lo tomó como confidente en sus últimos años. Para Gwinner, el viejo filósofo encarnaba la persona del genio, el que derriba barreras y abre nuevas vías de conocimiento mientras los hombres comunes de su época le dan la espalda y lo rechazan por incomprensión o envidia. La semblanza que trazó de Schopenhauer tiene la frescura de la amistad pura y la más profunda admiración. Gwinner extrajo una lección vital y así se la hizo saber a sus contemporáneos, que lo raro y genial siempre es pisoteado por los mediocres.
El biógrafo se sirvió de testimonios muy personales de Schopenhauer para escribir su crónica; lo acusaron de plagio al recriminarle que hubiera convertido en suyas palabras que el propio Schopenhauer había dejado anotadas sobre sí mismo; es posible así que la voz del propio filósofo se mezclara con la de Gwinner; en todo caso no decepcionó a los lectores. La idea que durante generaciones se tuvo de la vida de Arthur Schopenhauer, de su carácter altivo y honesto sin par, nació de los trazos de esta pequeña obra.
Insignes admiradores de Schopenhauer, tales como Tolstói, Nietzsche, Kafka o ThomasMann, manifestaron poseer, junto a las grandes obras filosóficas de su ídolo, también la vida de Schopenhauer de Wilhelm Gwinner. Todavía en la actualidad, las más recientes biografías del filósofo se sustentan en gran parte sobre las bases testimoniales de Gwinner. La frescura de aquel primer esbozo vital y personal de Schopenhauer, trazado de cerca por su amigo más joven, no ha sido superado por los descubrimientos posteriores, empañados ya por la distancia.

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La de Wilhelm Gwinner es la primera biografía de Schopenhauer, aparecida justo cuando la multitud de lectores que tenían sus obras, no sabían apenas nada de su persona.

Gwinner conoció de cerca de Schopenhauer, fue su confidente en los dos últimos años de su vida. Quedó a cargo de su legado manuscrito y accedió a sus documentos personales, de ahí la riqueza de sus conocimientos.


 Si como se sospecha, Gwinner se sirvió de las propias palabras  de Schopenhauer en alguna parte de esta biografía, eso sólo la enriquece y la hace más veraz.

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6 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Enhorabuena por el tremendo trabajo de traducción! Estoy deseando que esta obra pase a formar parte de mi biblioteca.

Luis Fernando Moreno Claros dijo...

Muchas gracias, amigo/a "Anónimo". Me honra saber que desea tener este libro en su biblioteca.

G.Municio dijo...

Mi felicitación por la nueva entrega sobre schopenhauer de L-F.Moreno Claros..esperando "Correspondencia completa ",,"Entrevistas"..y el "Schopenhauer en España"!!

Luis Fernando Moreno Claros dijo...

¡Muchas gracias, amigo G. Municio, por tu comentario!
La correspondencia no tardará ya mucho; las "entrevistas", quizá te refieras a "Diálogos con Schopenhauer", que acaba de publicar Acantilado. Y lo de "Schopenhauer en España",eso queda para otros estudiosos del filósofo; por mi parte publiqué en su día un artículo en la revista "Daimón" (Universidad de Murcia) sobre este asunto "Schopenhauer en España" (en el nº 8, 1994) y ya no voy a volver a ello. Saludos cordiales.

Unknown dijo...

Enhorabuena por esta nueva traducción y por las dos biografías de nuestro admirado Arthur Shopenhauer. Las he leído dos veces casa una. Leeré la de Gwinner con el mismo interés con que he leído las otras traducciones y trabajos publicados por L F Moreno Claros. Pedro Caldentey, un abogado y licenciado en Filosofía nacido en los primeros sesenta del siglo XX.

Luis Fernando Moreno Claros dijo...

Me honra mucho su comentario, Pedro; se lo agradezco. Espero no decepcionarle en el futuro. Un saludo muy cordial.